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lunes, 10 de julio de 2017
A veces hay que desnudarse
Y dejar que el sol penetre por tu ventana,
Sentir sus rayos en tu piel,
Sentir que queman sin proteger
Aunque pienses que son llamas abrasadas en fuego de un amor
que se marchó antes de que entrara.
Pasaron días y tu piel resentida se curaba.
Te dejaste quemar por un fuego que quemaba,
sin proteger tu Corazón al que llegó, atravesando las finas capas de tu pecho envuelto en llamas.
Y ése, tu corazón atrajo de nuevo un resplandor para recomponer capa a capa, lo que un día ardió hasta consumirse en la nada.
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